24 de mayo de 2010

Un líder nace o se hace?

¿Un líder nace o se hace? Es la pregunta del millón. Algunas personas parecen sobresalir como líderes desde su infancia y otros parecen estar destinados a ser sumisos y a seguir a los demás. Sin embargo, es importante distinguir entre la dominancia social y el liderazgo efectivo. Descubra lo que es el liderazgo verdadero y como desarrollarlo en usted y en sus hijos.
Nuestra vida es muy compleja y necesitamos habilidades complejas para poder salir adelante en ella. Una de ellas es la habilidad de liderazgo.
Es importante entender este concepto, ya que la percepción que cada uno tiene de sí, ya sea como líder o como seguidor, es aprendida por estructura social más que adquirida por genética.
Desde que somos niños tenemos diferentes patrones de conducta. Algunos tienden a liderar, como por ejemplo los hermanos mayores o un niño que se destaca en algo.
El niño dominante va a identificarse cada vez más con su rol de líder y se va a transformar en el capitán del equipo de fútbol o el presidente de curso. Los adultos y los padres también comienzan a ver a estos niños como líderes.
Otros niños menos dominantes, en cambio, automáticamente van a asumir el rol de un seguidor y probablemente se van a comportar como una persona sumisa durante gran parte de su vida escolar.
Es así como algunos niños van a terminar el colegio como líderes y otros como seguidores o sumisos. Por eso la mayoría de nosotros vivimos con estos patrones de dominancia social y tenemos la tendencia de creer que algunos nacen como líderes y otros no.
Sin embargo, es importante distinguir entre la dominancia social y el liderazgo verdadero.
Ser un buen líder no significa ejercer autoridad sobre los demás o destacarse como uno de los mejores del grupo.
Lamentablemente los niños pocas veces tienen la oportunidad de comprender la dinámica social que se lleva a cabo alrededor de ellos y así simplemente asumen un rol que más les acomoda en ese momento.
Por eso es tan importante que nosotros como padres les expliquemos a nuestros hijos su valor como persona individual. Es necesario que el niño entienda que es capaz de desarrollar sus fortalezas y de aportar hacia su comunidad en forma positiva. Así el niño comprenderá que no tiene que asumir un rol pasivo en el cual simplemente elige seguir a otros.
Es cierto que no todos podemos ser líderes en todas las áreas de nuestra vida, pero sí somos líderes en algún área e idealmente tenemos que saber asumir ese rol si queremos vivir una vida de éxito.
Una vez que una persona haya entendido su valor como persona individual, va a poder distinguir entre su persona y su rol. En la vida uno juega diferentes roles, por ejemplo, una mujer puede jugar el rol de esposa, de madre, de profesional y de hija. En algunos roles ejerce más liderazgo que en otros, pero sigue siendo la misma persona.
Para poder asumir un liderazgo efectivo, además hay que entender la dinámica de estos roles que se juegan en una comunidad y las estructuras de autoridad existentes y su importancia. Esto ayuda a comprender como se resuelven los conflictos dentro de cada rol diferente que uno tiene en la vida.   Bettina langerfeldt

17 de mayo de 2010

Padre bueno o buen padre?

¿Nunca han oído la historia de algún antepasado, quizá su papá o su abuelo y sobre lo difícil que se las vieron cuando se casaron, sin dinero y sin  ayuda?
 A mí me ha tocado y los oigo hablar de ese pasado con un cierto orgullo por salir adelante solos con su valor y la ayuda de su cónyuge.
Son matrimonios sólidos, basados en su amor por el otro y en la convicción de que toda empresa que se quiere sacar adelante implica esfuerzo, y no hay empresa más grande ni más difícil que un buen matrimonio. 
Uno podría pensar que si esas personas vieran a algunas de las parejas que se casan ahora, con la casa puesta, el carro en la puerta, el negocio instalado y toda su vida resuelta, dirían que les tocó la mejor época. Pero nada más lejos de esto.
 Los que pasaron por épocas difíciles y salieron adelante, no quieren olvidar su pasado, sino por el contrario, sienten que fue la base que cimentó lo que han logrado, tanto en lo material como en lo espiritual. No le quiero decir con esto que fue su mejor etapa, pero sí necesaria.
Empezaron solos, con lo que podían en ese momento, sin espejismos, ni subsidios, y, aunque esto les causó incomodidades y privaciones, no tomaron una actitud negativa, porque sabían que se tenían el uno al otro. Además, le encontraron un sentido a su sufrimiento, palabra inadmisible en nuestros tiempos. Y gran parte de la culpa es de los papás.
Como siempre – y hay que incluirnos todos - no queremos que nuestros hijos pasen incomodidades. Desde niños los dejamos a la puerta de la escuela para que no caminen, les simplificamos todo para que no batallen y les dejamos muy claro el mensaje: sufrir y batallar no tiene sentido. Después, cuando estos niños se casan, los papás les quieren resolver hasta el último detalle. 
Si no podían ir de luna de miel... a una playa mexicana, no importa, sus papás les pagan el viaje... ¡faltaba más!!!
Si no podían vivir más que en un departamentito, no importa, sus papás les pueden pagar para una casa o un departamento más grande.
Si sólo podían tener un carro para los dos, aprendiendo a compartir y a ceder, no hay problema, sus papás les regalan otro para que no se agobien.
Por querer hacerles el camino fácil, se lo hacen cada vez más difícil, porque llegará un momento en que papá y mamá ya no estarán allí, o si están, no podrán resolver otros problemas más serios.
Son estos niños jugando a casarse quienes, a la primera dificultad en su matrimonio deciden mandarlo todo a volar, porque luchar por sacarlo adelante cuesta mucho trabajo y ellos no están acostumbrados a luchar. ¿Para qué, si todo se les ha dado siempre sin hacer esfuerzo?
La vida es una serie de problemas. Aceptándolos y resolviéndolos es como el individuo crece. He ahí la importancia de que nuestros hijos aprendan a resolver sus propios problemas. 
Tal vez esté pensando que eso de resolver los problemas de los hijos sólo pasa en las familias acomodadas, que son las únicas que se pueden dar el lujo de mantener otra familia además de la suya. Pero, excluyendo a los que se encuentran en extrema pobreza, se asustaría si supiera cómo ayudan los papás de todo tipo de estratos sociales a sus hijos a no sufrir.
 Si estuviéramos conscientes del daño que hacemos a nuestros hijos al leerles el pensamiento y cumplirles todos sus caprichos, estoy seguro de que no lo haríamos, pero a veces sentimos que es nuestro deber y otras veces queremos que tengan todo lo que nosotros no tuvimos.
En una reunión un sacerdote jóven les dijo a los ahí presentes, en su mayoría jóvenes matrimonios de muchachos emprendedores, que les estaban dando a sus hijos demasiadas cosas. Uno de ellos le contestó que ellos simplemente querían que sus hijos tuvieran todo lo que ellos nunca pudieron tener. El sacerdote le dijo: “Ustedes tienen lo que tienen, precisamente por lo que no tuvieron”. 
Vuelvo a lo mismo, estos niños mal acostumbrados son pésimos a la hora de sacrificarse. Y no me refiero a un gran sacrificio, sino a algo tan simple como ceder en la convivencia diaria.
En un matrimonio siempre hay prioridades a la hora de comprar algo. ¿De quién serán las prioridades?, ¿de él? ¿de ella? Si ninguno acostumbra prescindir de lo que le gusta, ¿cómo harán?
En el mejor de los casos, aprenderán a estirar, aflojar y batallar antes de llegar a un acuerdo. Pero, si el egoísmo está tan arraigado que no hay manera, ¿entonces qué?:Llega el divorcio, claro, por incompatibilidad de caracteres, y se acabó. Asunto arreglado. 
Desgraciadamente, la incompatibilidad de caracteres es nada menos que la imposibilidad de convivir con los demás, sólo que con el cónyuge se nota mucho más, porque allí sí viven juntos. Eso sólo viene del egoísmo, y éste viene de estar acostumbrado a ser el centro de atención, a que la vida gire a su alrededor, y eso desgraciadamente, se enseña en la casa, en donde se prepara a los matrimonios del futuro.
Así que, la próxima vez que su hijo tenga algún problema, ayúdele si quiere, pero no se lo solucione. No lo subestime, le aseguro que saldrá adelante. Esto será una gran ayuda para su futuro yerno o nuera. Ellos se lo agradecerán. 
Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno, en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.
Un corazón blando basta para ser un padre bueno. Ideas firmes y la cabeza más clara son todavía poco para ser un buen padre.
El buen padre dice sí cuando es sí y no cuando es no...
El padre bueno sólo sabe decir sí...
El padre bueno hace de su niño un pequeño dios que acaba en un pequeño demonio...

10 de mayo de 2010

"Escuelas para padres"

Debe existir una “escuela para padres”?
En ocasiones me pregunto qué es lo que les hace falta a los papás de hoy, a los de ayer, a los de siempre; que les hizo falta a mis padres, a tus padres, o a los  ancestros de nuestros padres?
Las causales pueden ser diversas, no se trata de discutir eso. Las variables son infinitas en los aciertos de una educación o en las fallas en la misma. Entiéndase por educación el amor, el afecto, el involucramiento de los padres en el desarrollo de sus hijos, en la procuración de una vida sana y sin sobresaltos, salvo los que la vida regularmente nos envía de prueba.
Dice una frase: El que quiere vivir el placer sin el dolor, y el orden sin el desorden, no entiende las leyes del cielo y de la tierra”.
Hay que pasar por diversas experiencias y cometer infinidad de errores, y aprender de ellos  para lograr metas y objetivos.
Obvio que los hijos de ninguna manera son errores, aunque si existe este paradigma entre parejas jóvenes que nunca desearon que se “les complicara” la vida con la llegada de un bebé.
Hay infinidad de causas; Los efectos pueden ser desastrosos o pueden ser extraordinarios en el aprendizaje de crecer educando a un regalo de Dios como lo es el tener un hijo o hija.
Si, a toda acción sigue una reacción. El Universo siempre responde a esta regla. Buenas acciones causan alegría. Malas acciones o errores causan pesar y tristeza.
Comento lo anterior como preámbulo a dos situaciones simples que he vivido recientemente, simples, pero que me hacen preguntar: cabría en nuestra “modernidad” una escuela para padres y madres?...

Hace poco estaba yo sentado en una mesa de una tienda de conveniencia, de esas que se encuentran en cualquier lado; estaba leyendo un diario y haciendo tiempo para ir a recoger en la escuela a  mi nieta. En eso llega una joven señora con una niña de unos tres años, hablando con ella como si estuviera hablando con una tía o alguien adulto. La niña como si nada, obvio. De repente esta señora coloca enfrente de mí, en un asiento de esa mesa, a la bebé y le dice: Espérame aquí, voy a ver que compro. La señora deja a la niña enfrente de un extraño, ni siquiera me dice algo. No sabe quién soy o quién podría ser. Se va la señora al fondo de la tienda y la niña en su lengua solo acierta a decirme simplezas simpáticas, como si estuviera platicando conmigo. Solo le contesto: pues sí, es cierto, necesitas un cambio de mamá…
Regresa la señora con algo parecido a un yogurt en la mano, se lo da a la niña y le dice: comételo, con cuidado. La pobre niña ni en cuenta y de repente lo esperado, la beba tira el yogurt. La mamá se pone irritada y le dice a la niña. Ves como nunca me haces caso?. Te dije que con cuidado y mira lo que has hecho!.  Vámonos ya.  Bájate de la mesa y vámonos. No te vayas a caer ok?  La niña se trata de bajar y se pega en la silla fija de la mesa y la mamá la reprende: ves? Nunca pones cuidado. Que voy a hacer contigo?
Yo solo pienso para mis adentros: Qué hacer mejor con esta mamá,? a qué lugar la enviamos para que se prepare y madure o haga algo…. La niña no merece esto.  La niña no sabe que no sabe…

En otra ocasión, recientemente, estaba en misa acompañando a mi mujer. La misa era especial para niños y niñas. El sacerdote, simpático, preguntaba a los niños algo como: ¿”Qué hacer para lograr amarnos los unos a los otros”? Iba pasando el micrófono a un grupo de chiquillos que estaban cerca del altar; diversos niños dieron diversas respuestas, pero una que me sorprendió gratamente fue la que dijo un niño, de alrededor de unos cinco años, quien contesta: “Lo que quiero es que mi mamá se porte bien conmigo” Las risas en el templo fueron inmediatas y agradables.
Pues sí, es cierto, o quizá fue muy atinada la blanca respuesta de ese niño.
Los papás debemos portarnos bien con nuestros hijos, o no? Hay que dar para recibir. Un niño, reafirmo, no sabe que no sabe. Un niño o los niños aún están benditamente despiertos y siempre están en estrecha comunicación con la divinidad angelical, así lo creo y lo interpreto en lo personal. Los padres ya estamos dormidos, inmersos en nuestros pensamientos que siempre son irreales y productos de un pasado que no sabemos dejar atrás para vivir solo en nuestras necesidades presentes. Algún día volveremos a despertar.

3 de mayo de 2010

Que quieren las mujeres?

Cualquier hombre querría que le ocurra lo mismo que a Mel Gibson, en la película “Lo que ellas quieren”. Allí el protagonista, descarga eléctrica mediante, puede saber qué piensan y sienten exactamente las mujeres, y maneja ese “poder” a conveniencia.
Pese a que cada mujer es diferente, aquí les va una lista de algunas de las cosas básicas que toda mujer necesita para poder estar plena y feliz:

Romanticismo: Claro que la mujeres desean tener sexo puro y físico como los hombres, pero -como en los mejores restaurantes- la presentación es todo. Un ambiente apropiado, con bellas palabras y caricias ayudarán a que ambos consigan lo que desean. Mencionar lo bellas, inteligentes o sexys que son es mucho mejor que demostrar excitación. Las mujeres quieren ser tratadas como reinas, y seguramente si es así, ellas lo complacerán.
Consejos prácticos: No intentes inventar nada. Hay cosas probadas: las flores son insuperables. También las cenas a la luz de las velas, las cartas o los poemas escritos a mano, tomarse de la mano y los besos tiernos que no necesariamente conduzcan al sexo.
Diversión: Pese a que las mujeres cumplen varios roles, como el de esposa, madre, amiga, amante, siempre están dispuestas a divertirse, a experimentar cosas nuevas. Aún cuando estén casadas y con hijos, anhelan esa sensación de aventura y excitación. Dentro de cada mujer existe una niña pequeña que está esperando que suceda algo que la haga reír y sonreír.
Confianza: Las mujeres la desean tanto como los hombres. Desean sentirse bien acerca de ellas mismas, y con respecto a su pareja. Las personas respetan y se sienten más atraídas por otras personas seguras de sí mismas. La característica más sexy que puede tener un hombre es su seguridad. Las mujeres desean hombres seguros y, por lo tanto, la seguridad las ayuda a encontrar pareja. Si se tiene una hija, hay que brindarle autoestima y darle la oportunidad de adquirir su propia seguridad personal encargándole tareas que la pongan a prueba y asegurarse que las cumpla. Una niña que tenga confianza en sí misma por merecerla, siempre triunfará.
Niños: El milagro de llevar un bebé en el vientre por nueve meses y luego dar a luz es algo en lo que ningún hombre va a superar a una mujer. Por eso, ¡lo de "sexo débil" queda en el olvido!. Las mujeres adoran ver las manos masculinas abrazando a un niño y les encanta verlos compartir tiempo con sus hijos.
Protección: Las mujeres son muy inteligentes y fuertes, y muchas pueden protegerse muy bien a sí mismas. Pero parte del atractivo masculino es la sensación de protección que ellos brindan. Luego de un día pesado, solo desean que tomes el control por un rato.  Abrir las puertas es muy valioso y también les encanta cuando simplemente  las escuchas.
Estimulación intelectual: A las mujeres les gustan los desafíos así como a los hombres. No debe ser una carrera, pero a las mujeres les gusta ejercitar su mente tanto como su cuerpo, especialmente mientras crían hijos se necesita conversar y estimulación adulta.
Les gusta conocer gente y lugares nuevos, y aprender nuevas culturas y maneras de pensar. Son independientes y les gusta expandir sus mentes. Por lo tanto, no pueden siempre estar de acuerdo con los hombres. Hay que desafiarlas.
Una mujer inteligente es un bien valioso. No solo será el objeto de los deseos sexuales, sino también lo ayudará a crecer espiritual y culturalmente. Es divertido hacer cosas en pareja pero también es bueno tener actividades separadas fuera de la pareja. Cuando la mujer expresa interés en alguna actividad nueva, no hay que tomarlo como una rebelión. Necesitan el apoyo del hombre para poder crecer y experimentar nuevos desafíos.
 Sexys y femeninas: Esta es la esencia de la femineidad. Toda mujer es sexy y femenina a su manera. La supervivencia impone que todo lo que se necesita para sus cuerpos es aquello que las proteja de ciertos elementos. Las mujeres se visten con ropas que acentúan sus mejores características físicas. Usan joyas, se pintan las uñas y se arreglan el pelo para sentirse más lindas. Le hablan de modos distintos a los hombres que a sus propias madres. Los hombres son los que ayudan a fomentar esos sentimientos apreciando sus esfuerzos no solo verbalmente. Hay que halagarlas con sinceridad. Pero no caiga en la mentira de decir qué perfectas son, porque ellas saben que no lo son.
Si aún no hay tanta confianza, mientras te comportes como un caballero y mantengas tus manos tranquilas y tu boca cerrada, siéntete en libertad de disfrutar la sexualidad femenina. Pero si hay una relación, serán bienvenidas las miradas y los flirteos hasta que te haga saber lo contrario. El hecho simple es que a la mayoría de las mujeres les encanta la atención del sexo opuesto.
Respeto: Muchas mujeres desempeñan una gran variedad de trabajos, desde las de ejecutivas de una importante empresa hasta cambiar pañales. Por lo que necesitan de respeto. Una manera es preguntar por su opinión sobre diversos temas. Al estar orgullosos de las mujeres, y al defenderlas frente a otros. También al compartir problemas y frustraciones, y deseas.  O cuando hace algo que detesta, pero solo lo hace por amor.
Las mujeres mostrarán un respeto recíproco. Necesitan respetar al hombre tanto como los hombres a las mujeres. Si no hay respeto por el sexo opuesto, no tiene valor el respeto del hombre. Tampoco la humille, ni ridiculice, menos en público.
Amor: Necesitan sentirse deseadas, necesitadas y amadas. Los padres son los primeros en hacer sentir ese sentimiento, luego los amigos, pero recibirlo del hombre que aman es lo que más desean. Cumpliendo los consejos que aquí se dan, estará dando amor.
Al confiar en la mujer, se brinda amor. Con el deseo, se brinda amor. Estar enamorado hace posible soportar las cosas insoportables. Pero hay que demostrarlo constantemente con gestos tiernos y románticos y con palabras. Lo maravilloso de dar y hacer el amor a una mujer es que cuanto más da, más se recibe
Por último, seguramente hay algo en esta nota que las mujeres quieren y necesitan que no aparezca, pero ese, amigo, es tu trabajo. Si lo consigues, tendrás una mujer que te dará todo lo que tenga en su lista y más.   (Vivir en plenitud)

27 de abril de 2010

Tenemos alas?

Humanos de un ala

Un día un ángel se arrodilló a los pies de Dios y habló: 

"Señor, visité toda tu creación. Estuve en todos los lugares. Vi que eres parte de todas las cosas. Y por eso vine hasta Ti Señor para tratar de entender. 

¿Por qué cada una de las personas sobre la tierra tiene apenas un ala?

Los ángeles tenemos dos. Podemos ir hasta el Amor que el Señor representa siempre que lo deseamos. 

Podemos volar hacia la libertad siempre que queramos. Pero los humanos con su única ala no pueden volar. No podrán volar con apenas un ala. 
."Dios respondió: "Sí, ya se eso". "Sé que hice a los humanos solamente con un ala..." 

Intrigado el ángel quería entender y preguntó: " 
¿Pero, por qué el Señor dió a los hombres solamente un ala cuando son necesarias dos alas para que puedan volar?" 
Sin prisa, Dios respondió: "Ellos sí pueden volar, mi ángel. Di a los humanos una sola ala para que ellos pudiesen volar más y mejor que nuestros Arcángeles... Para volar, mi pequeño amigo, tu precisas de tus dos alas. Y aunque libre, tú estas solo. Mas los humanos... Los humanos con su única ala precisarán siempre dar las manos a alguien a fin de tener sus dos alas. Cada uno ha de tener un par de alas. Cada uno ha de buscar su segunda ala en alguien, "en algún lugar del mundo", para que se complete su par. 

Así todos aprenderán a respetarse y a no quebrar la única ala de la otra persona porque pueden estar acabando con su oportunidad de volar. 

Así mi ángel, ellos aprenderán a amar verdaderamente a la otra persona. 
Aprenderán que solamente permitiéndose amar, ellos podrán volar. Tocando el corazón de otra persona, ellos podrán encontrar el ala que les falta y podrán finalmente volar. 
"Solamente a través del amor podrán llegar hasta donde estoy... Así como lo haces Tú, mi ángel.

"Ellos nunca, nunca estarán solos al volar”