14 de junio de 2010

Las cuatro nobles verdades

Shiddarta Gautama
Nuevamente saco hacía este blog algo sobre Buda. Mi amigo Iván me ha orientado a profundizar más sobre las cuatro nobles verdades de la filosofía Budista.
He encontrado en el maestro Osho una mejor descripción y orientación a esto y a continuación lo expongo:

Osho y las cuatro verdades de Buda
1. La primera Noble Verdad es dukkha, la naturaleza de la vida es sufrimiento. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento, asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no obtener lo que se desea es sufrimiento. En breve, los cinco agregados de la adherencia son sufrimiento.
2. La segunda Noble Verdad es el origen de dukkha, el deseo o "sed de vivir" acompañado de todas las pasiones y apegos. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es el deseo que produce nuevos renacimientos, que acompañado con placer y pasión encuentra siempre nuevo deleite, ahora aquí, ahora allí. Es decir, el deseo por los placeres sensuales, el deseo por la existencia y el deseo por la no existencia.
3. La tercera Noble Verdad es la cesación de dukkha, alcanzar el Nirvana, la Verdad absoluta, la Realidad última. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, liberarse del mismo, su no dependencia.
4. La cuarta Noble Verdad es el Sendero que conduce al cese del sufrimiento y a la experiencia del Nirvana. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento.
Este Sendero comprendido en la cuarta Noble Verdad es el Sendero Medio, llamado así por evitar los dos extremos, tanto la búsqueda de la felicidad a través de los placeres sensuales, como la mortificación de uno mismo.
Este Sendero Medio es llamado el Noble Óctuple Sendero, ya que consta de ocho factores, que son:
1. Recta comprensión (samina ditthi)
2. Recto pensamiento (samma sankappa)
3. Rectas palabras (sammma vaca)
4. Recta acción (samma Kammanta)
5. Rectos medios de vida (samma ajiva)
6. Recto esfuerzo (samma vayama)
7. Recta atención (samma sati)
8. Recta concentración (samma samadhi)
Estos ocho factores no son separados y deben desarrollarse simultáneamente, ya que todos ellos están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno contribuye al cultivo de los otros.
Su finalidad es el desarrollo y perfeccionamiento de los tres principios capitales del adiestramiento y disciplina budistas: a. La sabiduría (pañna), b. la conducta ética (sila) y c.  la disciplina mental (samadhi).
a. La Sabiduría implica la Recta Comprensión y el Recto Pensamiento. La Recta comprensión es la comprensión de las cuatro Nobles Verdades. Es la comprensión de la ley de la causalidad. Es la comprensión de la impermanencia.
El Recto Pensamiento es pensar con desapego, amor, renunciamiento y no violencia, esto es, con sabiduría. Es evitar pensamientos de apego, malevolencia, odio y violencia, esto es, evitando la ignorancia.
b. La conducta ética implica: la Recta Palabra, la Recta Acción y los Rectos Medios de Vida. La conducta ética (sila) está basada en la vasta concepción del amor universal y la compasión hacia todos los seres vivientes, que constituye el fundamento de la enseñanza del Buda.
La Recta Palabra es abstenerse de emplear formas de lenguaje erróneas y perniciosas, de hablar negligentemente, de mentir, difamar, calumniar o dañar a otros, y cultivar las palabras amistosas, benévolas, agradables, dulces, significativas y útiles.
La Recta Acción es cultivar una conducta moral honorable y pacífica, absteniéndose de matar, robar, relaciones sexuales ilegítimas y llevar a cabo tratos deshonestos.
Los Rectos Medios de vida es ganarse la vida de forma honorable, irreprochable e inofensiva, evitando cualquier profesión que pueda ser nociva de alguna manera para otros seres vivientes.
C. La disciplina mental incluye: el Recto Esfuerzo, la Recta Atención y la Recta Concentración.
El Recto Esfuerzo implica los cuatro siguientes esfuerzos:
1) Impedir el surgimiento de pensamientos malos.2) Apartar los pensamientos malos ya surgidos en la mente.3) Cultivar el surgimiento de los buenos pensamientos.4) Mantener los buenos pensamientos ya surgidos. Cultivar con atención el dhamma.
La Recta Atención implica los Cuatro Estados de Atención Mental:1) Prestar diligente atención al cuerpo.2) Prestar diligente atención a las sensaciones y las emociones.3) Prestar diligente atención a las actividades de la mente.4) Prestar diligente atención a las ideas pensamientos, concepciones y cosas (dhamma).
La Recta Concentración es la disciplina que nos conduce a las cuatro etapas de dhyana, o absorción, en la primera etapa se abandonan los deseos y pensamientos apasionados e impuros, en la segunda, ya desaparecidas las actividades mentales, se desarrolla la tranquilidad y la "fijación unificadora de la mente", en la tercera surge la ecuanimidad consciente y en la cuarta desaparecen todas las sensaciones, tanto de dicha como de desdicha, de alegría y de pesar, permaneciendo en un estado de ecuanimidad y lucidez mental.

Este Noble Óctuple Sendero puede ser seguido, practicado y desarrollado por cada individuo. Es disciplina corporal, verbal y mental. Se trata de un Sendero que conduce a la aprehensión de la Realidad última, al logro de la liberación, de la felicidad y la paz, mediante el autodesarrollo moral, espiritual e intelectual.




7 de junio de 2010

Nobles Verdades

Buda, Siddhartha Gautama y las nobles verdades
La pregunta que Gautama, el fundador del budismo, buscaba contestar era ¿Por qué hay dolor y sufrimiento? Él también sostenía la creencia hindú en la reencarnación: después de la muerte una vuelve a la vida terrenal en una forma de vida superior o inferior según sus obras buenas o malas. Esta creencia promovía una segunda pregunta que necesitaba ser contestada, ¿Cómo rompe uno el ciclo de renacimiento? Las enseñanzas básicas del budismo, por lo tanto, se concentran en lo que Gautama consideraba era la respuesta a estas preguntas. Estas doctrinas básicas se encuentran en las Cuatro Nobles Verdades y el Camino de Ocho Partes. Comencemos con las Cuatro Nobles Verdades.


La Primera Noble Verdad es que hay dolor y sufrimiento en el mundo. Gautama se dio cuenta que el dolor y el sufrimiento son omnipresentes en toda la naturaleza y la vida humana. Existir significa que vamos a encontrarnos con el sufrimiento. El nacimiento es doloroso, y también lo es la muerte. La enfermedad y la vejez son dolorosas. A lo largo de la vida, todas las cosas vivas encuentran sufrimiento.


La Segunda Noble Verdad se relaciona con la causa del sufrimiento. Gautama creía que la raíz del sufrimiento es el deseo. Es la avidez por la riqueza, la felicidad y otras formas de disfrute egoísta la que causa el sufrimiento. Esta avidez nunca puede ser satisfecha porque está arraigada en la ignorancia.


La Tercera Noble Verdad es el final de todo sufrimiento. El sufrimiento cesará cuando una persona puede liberarse de todo deseo.


La Cuarta Noble Verdad es la extinción de todo deseo siguiendo el camino de ocho partes. "El camino de ocho partes es un sistema de terapia diseñado para desarrollar hábitos que liberarán a las personas de las restricciones causadas por la ignorancia y la avidez." 


Aquí están los ocho pasos a seguir en el camino de ocho partes:

El primer paso es el de las Perspectivas Correctas. Uno debe aceptar las cuatro nobles verdades.

El paso dos es la Determinación Correcta. Uno debe renunciar a todos los deseos y a todo pensamiento que se asemeje a la lujuria, amargura y crueldad. No debe dañar a ninguna criatura viviente.

El paso tres es la Palabra Correcta. Uno debe hablar sólo verdad. No puede haber ninguna mentira, calumnia o conversación vana.

El paso cuatro es el Comportamiento Correcto. Uno debe abstenerse de la inmoralidad sexual, de robar y de matar.

El paso cinco es la Ocupación Correcta. Uno debe trabajar en una ocupación que beneficie a otros y que no dañe a nadie.

El paso seis es el Esfuerzo Correcto. Uno debe buscar eliminar toda cualidad malvada de adentro y evitar que surjan nuevas. Uno debería buscar conseguir cualidades buenas y morales y desarrollar las que ya posee. Buscar crecer en madurez y perfección hasta lograr el amor universal.

El paso siete es la Contemplación Correcta. Uno debe ser observador, contemplativo y debe estar libre del deseo y de la aflicción.

El octavo, es la Meditación Correcta. Luego de liberarse uno mismo de todos los deseos y de la maldad, una persona debe concentrar sus esfuerzos en la meditación para que pueda vencer cualquier sensación de placer o dolor, entrar en un estado de consciencia trascendente y lograr un estado de perfección. Los budistas creen que mediante el esfuerzo propio uno puede lograr el estado de paz y dicha eterna llamado Nirvana.

1 de junio de 2010

Costumbres, hábitos, o como se llamen....

Con el tiempo he leído buenos libros, de todo tipo de temas, que me han dado cierta formación intelectual, espiritual o de conocimiento. No soy un erudito en nada, ni soy guru de algo pero lo siguiente me vino a la mente para plasmarlo en este blog y se refiere a algunos hábitos, costumbres, al hacer algunas cosas bien para estar en forma, no solo físicamente sino espiritualmente. Ese algo proviene de un capítulo del libro denominado "guía de la grandeza" y cuyo autor es Robin Sharma, el mismo que escribiera "el monje que vendió su  ferrari".
Me llamó la atención lo siguiente y que se refiere a "buenas costumbres"; escoja alguna que encaje con su forma de ser y adóptela:

  • Me levanto a las cinco de la mañana cinco días a la semana.
  • Dedico sesenta minutos -la hora Sagrada- al autodesarrollo y reflexión personal.
  • Hago cinco sesiones de ejercicio a la semana
  • Sigo una dieta simple, pero si veo algún postre lo engullo.
  • Dedico casi todos los días un momento para llevar un diario. Un diario estimula el autoconocimiento. anoto también los objetivos del día y aquello que agradezco.
  • Dedico casi a diario a leer durante unos minutos buenos libros que me estimulen.
  • A lo largo del día hago para mi mismo lo que llamo "declaraciones de éxito". Una correcta forma de pensar conduce a una correcta forma de actuar.
  • Dedico una sesión a la semana para planificar y la aprovecho para revisar mis metas. Lo hago por unos minutos en algún rincón del domingo.
  • Al menos procuro tener una charla al mes con alguien que me parezca interesante para avivar mi entusiasmo y rodearme de buenas ideas. Una charla puede cambiarte en algo tu vida
"Ser un líder no tiene que ver con gustar. Tiene que ver con hacer lo correcto"

24 de mayo de 2010

Un líder nace o se hace?

¿Un líder nace o se hace? Es la pregunta del millón. Algunas personas parecen sobresalir como líderes desde su infancia y otros parecen estar destinados a ser sumisos y a seguir a los demás. Sin embargo, es importante distinguir entre la dominancia social y el liderazgo efectivo. Descubra lo que es el liderazgo verdadero y como desarrollarlo en usted y en sus hijos.
Nuestra vida es muy compleja y necesitamos habilidades complejas para poder salir adelante en ella. Una de ellas es la habilidad de liderazgo.
Es importante entender este concepto, ya que la percepción que cada uno tiene de sí, ya sea como líder o como seguidor, es aprendida por estructura social más que adquirida por genética.
Desde que somos niños tenemos diferentes patrones de conducta. Algunos tienden a liderar, como por ejemplo los hermanos mayores o un niño que se destaca en algo.
El niño dominante va a identificarse cada vez más con su rol de líder y se va a transformar en el capitán del equipo de fútbol o el presidente de curso. Los adultos y los padres también comienzan a ver a estos niños como líderes.
Otros niños menos dominantes, en cambio, automáticamente van a asumir el rol de un seguidor y probablemente se van a comportar como una persona sumisa durante gran parte de su vida escolar.
Es así como algunos niños van a terminar el colegio como líderes y otros como seguidores o sumisos. Por eso la mayoría de nosotros vivimos con estos patrones de dominancia social y tenemos la tendencia de creer que algunos nacen como líderes y otros no.
Sin embargo, es importante distinguir entre la dominancia social y el liderazgo verdadero.
Ser un buen líder no significa ejercer autoridad sobre los demás o destacarse como uno de los mejores del grupo.
Lamentablemente los niños pocas veces tienen la oportunidad de comprender la dinámica social que se lleva a cabo alrededor de ellos y así simplemente asumen un rol que más les acomoda en ese momento.
Por eso es tan importante que nosotros como padres les expliquemos a nuestros hijos su valor como persona individual. Es necesario que el niño entienda que es capaz de desarrollar sus fortalezas y de aportar hacia su comunidad en forma positiva. Así el niño comprenderá que no tiene que asumir un rol pasivo en el cual simplemente elige seguir a otros.
Es cierto que no todos podemos ser líderes en todas las áreas de nuestra vida, pero sí somos líderes en algún área e idealmente tenemos que saber asumir ese rol si queremos vivir una vida de éxito.
Una vez que una persona haya entendido su valor como persona individual, va a poder distinguir entre su persona y su rol. En la vida uno juega diferentes roles, por ejemplo, una mujer puede jugar el rol de esposa, de madre, de profesional y de hija. En algunos roles ejerce más liderazgo que en otros, pero sigue siendo la misma persona.
Para poder asumir un liderazgo efectivo, además hay que entender la dinámica de estos roles que se juegan en una comunidad y las estructuras de autoridad existentes y su importancia. Esto ayuda a comprender como se resuelven los conflictos dentro de cada rol diferente que uno tiene en la vida.   Bettina langerfeldt

17 de mayo de 2010

Padre bueno o buen padre?

¿Nunca han oído la historia de algún antepasado, quizá su papá o su abuelo y sobre lo difícil que se las vieron cuando se casaron, sin dinero y sin  ayuda?
 A mí me ha tocado y los oigo hablar de ese pasado con un cierto orgullo por salir adelante solos con su valor y la ayuda de su cónyuge.
Son matrimonios sólidos, basados en su amor por el otro y en la convicción de que toda empresa que se quiere sacar adelante implica esfuerzo, y no hay empresa más grande ni más difícil que un buen matrimonio. 
Uno podría pensar que si esas personas vieran a algunas de las parejas que se casan ahora, con la casa puesta, el carro en la puerta, el negocio instalado y toda su vida resuelta, dirían que les tocó la mejor época. Pero nada más lejos de esto.
 Los que pasaron por épocas difíciles y salieron adelante, no quieren olvidar su pasado, sino por el contrario, sienten que fue la base que cimentó lo que han logrado, tanto en lo material como en lo espiritual. No le quiero decir con esto que fue su mejor etapa, pero sí necesaria.
Empezaron solos, con lo que podían en ese momento, sin espejismos, ni subsidios, y, aunque esto les causó incomodidades y privaciones, no tomaron una actitud negativa, porque sabían que se tenían el uno al otro. Además, le encontraron un sentido a su sufrimiento, palabra inadmisible en nuestros tiempos. Y gran parte de la culpa es de los papás.
Como siempre – y hay que incluirnos todos - no queremos que nuestros hijos pasen incomodidades. Desde niños los dejamos a la puerta de la escuela para que no caminen, les simplificamos todo para que no batallen y les dejamos muy claro el mensaje: sufrir y batallar no tiene sentido. Después, cuando estos niños se casan, los papás les quieren resolver hasta el último detalle. 
Si no podían ir de luna de miel... a una playa mexicana, no importa, sus papás les pagan el viaje... ¡faltaba más!!!
Si no podían vivir más que en un departamentito, no importa, sus papás les pueden pagar para una casa o un departamento más grande.
Si sólo podían tener un carro para los dos, aprendiendo a compartir y a ceder, no hay problema, sus papás les regalan otro para que no se agobien.
Por querer hacerles el camino fácil, se lo hacen cada vez más difícil, porque llegará un momento en que papá y mamá ya no estarán allí, o si están, no podrán resolver otros problemas más serios.
Son estos niños jugando a casarse quienes, a la primera dificultad en su matrimonio deciden mandarlo todo a volar, porque luchar por sacarlo adelante cuesta mucho trabajo y ellos no están acostumbrados a luchar. ¿Para qué, si todo se les ha dado siempre sin hacer esfuerzo?
La vida es una serie de problemas. Aceptándolos y resolviéndolos es como el individuo crece. He ahí la importancia de que nuestros hijos aprendan a resolver sus propios problemas. 
Tal vez esté pensando que eso de resolver los problemas de los hijos sólo pasa en las familias acomodadas, que son las únicas que se pueden dar el lujo de mantener otra familia además de la suya. Pero, excluyendo a los que se encuentran en extrema pobreza, se asustaría si supiera cómo ayudan los papás de todo tipo de estratos sociales a sus hijos a no sufrir.
 Si estuviéramos conscientes del daño que hacemos a nuestros hijos al leerles el pensamiento y cumplirles todos sus caprichos, estoy seguro de que no lo haríamos, pero a veces sentimos que es nuestro deber y otras veces queremos que tengan todo lo que nosotros no tuvimos.
En una reunión un sacerdote jóven les dijo a los ahí presentes, en su mayoría jóvenes matrimonios de muchachos emprendedores, que les estaban dando a sus hijos demasiadas cosas. Uno de ellos le contestó que ellos simplemente querían que sus hijos tuvieran todo lo que ellos nunca pudieron tener. El sacerdote le dijo: “Ustedes tienen lo que tienen, precisamente por lo que no tuvieron”. 
Vuelvo a lo mismo, estos niños mal acostumbrados son pésimos a la hora de sacrificarse. Y no me refiero a un gran sacrificio, sino a algo tan simple como ceder en la convivencia diaria.
En un matrimonio siempre hay prioridades a la hora de comprar algo. ¿De quién serán las prioridades?, ¿de él? ¿de ella? Si ninguno acostumbra prescindir de lo que le gusta, ¿cómo harán?
En el mejor de los casos, aprenderán a estirar, aflojar y batallar antes de llegar a un acuerdo. Pero, si el egoísmo está tan arraigado que no hay manera, ¿entonces qué?:Llega el divorcio, claro, por incompatibilidad de caracteres, y se acabó. Asunto arreglado. 
Desgraciadamente, la incompatibilidad de caracteres es nada menos que la imposibilidad de convivir con los demás, sólo que con el cónyuge se nota mucho más, porque allí sí viven juntos. Eso sólo viene del egoísmo, y éste viene de estar acostumbrado a ser el centro de atención, a que la vida gire a su alrededor, y eso desgraciadamente, se enseña en la casa, en donde se prepara a los matrimonios del futuro.
Así que, la próxima vez que su hijo tenga algún problema, ayúdele si quiere, pero no se lo solucione. No lo subestime, le aseguro que saldrá adelante. Esto será una gran ayuda para su futuro yerno o nuera. Ellos se lo agradecerán. 
Padres buenos hay muchos; buenos padres, hay pocos. No es difícil ser un padre bueno, en cambio, no hay nada más difícil que ser un buen padre.
Un corazón blando basta para ser un padre bueno. Ideas firmes y la cabeza más clara son todavía poco para ser un buen padre.
El buen padre dice sí cuando es sí y no cuando es no...
El padre bueno sólo sabe decir sí...
El padre bueno hace de su niño un pequeño dios que acaba en un pequeño demonio...